Principios del sonido sagrado en el ritmo, la melodia y la armonia

Existen otros principios que han compartido las sociedades antiguas en sus enseñanzas sobre el sonido sagrado. Todas nos enseñan que el ritmo puede provocar cambios en los estados físicos, la melodía en los emocionales y mentales y que la armonía tiene la capacidad de elevar la conciencia al grado spiritual. Los cantos, mantras, plegarias, canciones, narraciones, música y lenguaje utilizan el ritmo, la melodía y la armonía para alcanzar la unión de cuerpo, mente y espíritu.

Prácticamente en todas las sociedades ha existido lo que se denomina «el canto de lo absoluto», o la canción triple. A nivel numerológico, el tres es el gran número creativo. Es el número del artista, el músico, el poeta y el místico. Este canto triple utiliza tres aspectos del principio del sonido sagrado:

Ritmo: a partir del cual nace todo el movimiento en el universo.

Melodia: a partir de la cual nace la actuación recíproca entre lo divino y lo físico y nuestras interacciones con otras formas de vida.

Armonia: a partir de la cual nace el auténtico poder espiritual que se manifiesta en el universo y en los seres humanos cuando se han armonizado las actuaciones recíprocas con todos los elementos de la vida.

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El ritmo es el pulso de la vida y afecta todos los estados físicos. Puede utilizarse para restablecer las pulsaciones normales y saludables en una persona. Cuando nos exponemos a un ritmo regular y estable se desencadena una resonancia en los propios ritmos naturales del cuerpo. Los ritmos externos pueden activar una resonancia forzada y una transmisión de nuestros ritmos internos. Esto posee aplicaciones beneficiosas y perjudiciales.

Determinados ritmos son anormales y pueden crear problemas. Son capaces de estimular excesivamente el pulso interno. Pueden provocar que el ritmo cardíaco normal pase a un nivel perjudicial para la salud en el interior del cuerpo. El anapesto es uno de estos ritmos. Se trata de un ritmo utilizado por los Rolling Stones en algunos de sus primeros trabajos de los sesenta. Es también un ritmo empleado por ciertas bandas de rock and roll, punk y heavy metal. Durante los sesenta, se llevaron a cabo investigaciones al constatar que determinadas personas experimentaban problemas de respiración y arritmias en relación con la música.

El latido normal del corazón sigue una pauta de «da-da da-da da-da». Un ritmo anapéstico crea un ritmo cardíaco de «da-da-da da-da-da». Se trata de lo opuesto al latido normal del corazón, que puede afectar a todas las funciones corporales internas. Es uno de los muchos ritmos capaces de oponerse a los ritmos normales del cuerpo. Cualquier ritmo fuerte al que nos exponemos durante un periodo de tiempo suficientemente largo crea un estado de excitación e hiperactividad en el interior del cuerpo a medida que entra en resonancia con él.

Los ritmos uniformes y dirigidos restablecen los ritmos corporales cuando éstos están desequilibrados. Las personas con dolencias cardíacas, por ejemplo, sacan un gran partido de la música barroca. Esta forma de música clásica posee un ritmo tranquilizador y revitalizador por lo que se refiere a las pulsaciones del corazón. Este tipo de música se está utilizando actualmente en cirugía cardíaca. Su ritmo ayuda en la curación y en el fortalecimiento del corazón.

Las pautas rítmicas de siempre han formado parte del ritual y la revitalización. Los ritmos puros, específicos, se asociaban a las ideas, experiencias y procesos fisiológicos definidos. Las pautas de golpeteo del tambor se refieren a las emociones y a la exploración de la conciencia interna. En distintas prácticas chamánicas se utiliza el toque del tambor para provocar un cambio en el estado de la conciencia e incluso un trance. Quien participa en una de las citadas prácticas se concentra en el toque del tambor y lo sigue, como si montara en él para realizar un viaje mítico hacia un estado interior del ser. Ello proporciona acceso a niveles de conciencia que son normalmente inaccesibles. En el chamanismo, el tambor establece una suerte de puente que permite al chamán conectar con un estado de conciencia mágico.

En los procesos de curación, el ritmo (ya se exprese a través de tambores, maracas, campanillas o gongs) puede conferir vigor y estimular nuestras energías primigenias básicas.

Los ritmos, sobre todo los de instrumentos de percusión, activan el bazo y los centros básicos de los chakras corporales. Dichos centros se hallan vinculados a las funciones del sistema circulatorio, las suprarrenales y nuestra fuerza vital básica.

Son también nuestros centros de sexualidad: la expresión física de nuestra espiritualidad vital dinámica.

El vudú (religión de Haití) no pretende ocultar o disimular su utilización del tambor para la estimulación de determinados tipos de energía. Muchos de sus rituales se utilizan para bloquear la mente racional, activar las energías sexuales y conseguir el trance. El incesante y rítmico tamborileo desencadena una forzada resonancia con sus energías.

El ritmo estimula la energía física. El tamborileo puede constituir un medio para aumentar el fluido sanguíneo por todo el cuerpo. El ritmo puede acelerar o decelerar los latidos del corazón, así como todos los órganos vinculados a éste. Así pues, era prácticamente impensable que un antiguo chamán, curandero o sanador no poseyera un tambor o instrumento para el ritmo. Según la síncopa o las pausas entre ritmos, pueden crearse distintos efectos fisiológicos. En los relatos chamánicos, se utiliza el tambor para que la audiencia resuene entre sí y con las energías de la historia que se relata.

Como su compañero el tambor, las maracas constituyen uno de los instrumentos de curación más antiguos y pertenecen a la familia de la percusión. Desgraciadamente, a menudo se olvidan sus aspectos curativos excepto en el caso de las personas interesadas en el chamanismo o en los procesos de curación tradicionales de los nativos. El tambor posee una versatilidad de curación por medio de sus ritmos de la cual carecen otros instrumentos. Además, por su tamaño es fácil de manejar y transportar.

Las maracas y sus ritmos poseen la capacidad de vincular el despertar de la conciencia con las energías del cosmos o los niveles de conciencia internos profundos. Los niveles de conciencia internos sirven para liberar una mayor cantidad de energía y potencia para el proceso de purificación y curación.

Las maracas son un instrumento de purificación. Nosotros mismos somos un sistema de energía bioquímico/electromagnético. Nuestros pensamientos y emociones activan distintas frecuencias de impulsos electromagnéticos que actúan recíprocamente con nuestra bioquímica. Los pensamientos y emociones negativos instauran unas pautas de energía inflexible en el seno de nuestros campos áureos. (Algo muy parecido a la imagen estática o de nieve de un aparato de televisión con una señal de recepción deficiente.) Dichas pautas son desviaciones de las auténticas pautas y frecuencias de energía que nos son propias.

Cuando nos hallamos en un entorno en que predominan los pensamientos y emociones negativos -tanto si los hemos originado nosotros como si n o – éstos afectarán a nuestras energías individuales y probablemente nos harán resonar con ellas. Si no les hacemos caso o permitimos que se acumulen, distorsionarán nuestra corriente vital básica y seremos más susceptibles a la enfermedad. Estas pautas de energía negativa suelen alojarse en el seno del cuerpo etéreo (la franja de energía electromagnética más cercana al cuerpo físico y que lo rodea) y en los centros de los chakras. Si no purificamos estos residuos de energía estática y negativa, se mancillará toda energía que fluya hacia el cuerpo físico y a través de él.

El cuerpo etéreo constituye el filtro del físico, y los chakras cambian todas las energías que entran al cuerpo físico y salen de él. Es muy importante mantener completamente limpios dichos filtros.

A diario establecemos contacto con gran cantidad de residuos de energía que pueden entrar en resonancia con nuestra propia energía y adherirse a nosotros. De la misma forma que nuestros grifos acumulan minerales y residuos que impiden la libre circulación del agua, nuestra propia aura puede quedar obstruida por los residuos de energía. La maraca es un instrumento rítmico que nos permitirá desprendemos de cualquier residuo de energía que haya quedado en el fondo de nuestros filtros y centros de mediación naturales.

Produce el desprendimiento de las pautas de energía negativa a fin de que puedan purificarse con más facilidad en nuestro campo de energía global, físico y sutil.

Su proceso es simple. Se agita la maraca describiendo un círculo alrededor del cuerpo. Su sonido rítmico ayuda a aflojar las pautas de energía inflexibles que se han acumulado en el cuerpo etéreo. Seguidamente se agita la maraca a la vez que se la mueve de arriba abajo en el punto central del cuerpo, en general en la parte frontal y en la trasera. Con ello se sueltan los residuos de energía que se habían pegado y acumulado

en los centros de los chakras o alrededor de éstos. Algunos curanderos efectúan una pausa en cada chakra para realizar unos «movimientos» adicionales, puesto que son los lugares del cuerpo en los que tiene lugar un nivel más alto de actividad electromagnética. Así pues, son mucho más propensos a acumular restos de energía.

Cada cual debe decidir el tipo de maracas que más le convenga. Las antiguas solían construirse con huesos secos o bien semillas dentro de una calabaza seca. Muchos nativos americanos y organizaciones chamánicas venden maracas, de forma que resultan accesibles y a la vez económicas. Son un instrumento que puede utilizar cualquier persona aunque no tenga conocimientos musicales previos. Empezaremos a experimentar con ellas siguiendo el ritmo de nuestras energías.

La melodía constituye el segundo aspecto de los tres que posee la canción: ritmo, melodía y armonía. A partir de la melodía aprendemos muchísimo sobre nuestras relaciones con las demás energías. Sin relación no hay melodía. Un tono por sí solo no crea una melodía. Ésta se forma al situar un tono junto a otros. La melodía -y a sea recitada, cantada o interpretada con un instrumento- apaciguará y alterará los estados emocionales y mentales. Conseguirá equilibrar la tensión mental y también la utilizaremos para aliviar el dolor.

¿Quién no ha visto a una madre cantando o tarareando dulcemente junto al hijo que llora? A menudo la madre mece al mismo tiempo al niño y al hacerlo restituye el ritmo. De esta forma se utiliza una nueva forma de resonancia forzada sin tener conciencia de ello.

La armonía constituye el tercer aspecto de la canción. A través de ella vinculamos el poder de nuestra energía individual con la energía de lo divino. La armonía no sólo encierra los aspectos físicos, emocionales y mentales del sonido sagrado sino también el espiritual. En el campo de la curación, cuanto más simple sea la melodía mejor. Al igual que en la melodía, la relación de un tono con otro se refleja por medio de la armonía.

Un acorde consta de dos o más notas que suenan simultáneamente o se arreglan de acuerdo con la armonía. Lo óptimo es interpretar el tono principal, así como un armónico a más.’ De esta forma se consigue armonizar los tonos para crear una combinación de vibraciones y energía que no se conseguiría con un solo tono. El aprendizaje de las distintas combinaciones tonales para conseguir efectos diferentes constituye un estudio aparte.

Trabajando con armonía conseguimos la clave de la transformación. Por medio de ella llegaremos a alterar, transmutar, aumentar y disminuir, adaptar y cambiar nuestras energías y capacidades a todos los niveles. La armonía nos permitirá transmutar circunstancias de nuestro cuerpo físico y alterar nuestro estado de conciencia. Al igual que el alquimista, convertimos el plomo de nuestra vida en oro. Cuando encontramos

las adecuadas combinaciones de tono, ritmo y armonía somos capaces de desencadenar una resonancia en el interior del cuerpo, mente o alma que nos permite corregir los desequilibrios y alcanzar estados de conciencia más elevados. Dicho proceso se refleja en todos los aspectos de la vida. Se hace asimismo patente en el proceso de desdoblamiento psíquico. Mientras trabajamos para desarrollar una capacidad espiritual o un don psíquico, otros se abren de forma automática armonizando con el primero. Empiezan a revelársenos aquellas áreas de expresión compatibles con nuestro punto de concentración. Podemos denominar a este proceso armonía espiritual.

A pesar de que nos referimos a los tres elementos de forma diferenciada, todos tienen múltiples funciones. En efecto, el ritmo afecta básicamente a lo físico. Efectivamente, la melodía afecta a las emociones y pensamientos así como al cuerpo, y la armonía nos afecta a todos los niveles: físico, emocional, mental y espiritual. Al aprender a utilizar cada uno de estos elementos por separado y luego combinados, damos inicio a la creación de la canción triple del absoluto.

Aprendemos a modelar y dar forma a las energías por medio de sus combinaciones de una forma creativa y extraordinariamente mágica.

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